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Mutile estos versos del poema El balcón, de Octavio Paz, porque así me gustaron más y sigo pensando en ellos, pk me hacen sentir cosas;

 

no sé es dónde
hambre de encarnación padece el tiempo
Más allá de mí mismo
en algún lugar aguardo mi llegada.

Selección nocturna de Leopoldo Maria Panero para dormir en paz aunque amanezca nuevamente.

 

 

PERSIGUIENDO LO HUMANO

Hay aroma de violaciones en el aire
y una espalda desnuda se ofrece a los árboles
como espectros de falos tras de una cacería
y hombres muertos en tierra con el ojo en el cielo
que esta tarde también sale de cacería.

 

 

VOLVER A EMPEZAR

                                       a Julio

La flor, Filis, al fin lo digo
significaba la ausencia
el alba que al fin revela
el secreto de la tumba
y el cadáver del alma que finge un gran poema.

 

 

REGALO DE UN HOMBRE

Esta tarde, a las 7,
brillará mi cadáver
de una luz más pura: y una mano
lo tocará desde el poema.
Al rito de morir se le llama la vida
y Dios se esconde entre mis muslos
y mis padres piden perdón por haberme entregado
desnudo a los hombres en la oscura llanura.

 

 

ARS MAGNA

Qué es la magia, preguntas
en una habitación a oscuras.
Qué es la nada, preguntas,
saliendo de la habitación.
Y qué es un hombre saliendo de la nada
y volviendo solo a la habitación.

 

 

BRILLO EN LA MANO

Locura es estar ausente
humo es todo lo que queda
de mí en la página que no hay
cae al suelo mi figura
y libre de mí se mueve
el papel de pura ausencia.

En esto creemos

El ombligo de los limbos

Texto de Antonin Artaud en Pesa Nervios.

Allí donde otros exponen su obra yo sólo pretendo mostrar mi espíritu.

Vivir no es otra cosa que arder en preguntas. No concibo la obra al margen de la vida.

No amo en sí misma a la creación. Tampoco entiendo el espíritu en sí mismo. Cada una de mis oras, cada uno de los proyectos de mí mismo, cada uno de los brotes gélidos de mi vida interior expulsa sobre mí su baba.

Estoy en una carta escrita para dar a entender el estrujamiento íntimo de mi ser, tanto como estoy en un ensayo exterior a mí mismo y que se me presenta como una indiferente incubación de mi espíritu.

Sufro que el Espíritu no halle lugar en la vida y que la vida no se encuentre en el Espíritu, sufro del Espíritu-Órgano, del Espíritu-traducción o del Espíritu-atemorizante-de-las-cosas para hacerlas ingresar en el Espíritu.

Yo dejo este libro colgado de la vida, deseo que sea masticado por las cosas exteriores y en primer término por todos los estremecimientos acuciantes, todas las vacilaciones de mi yo por venir.

Todas estas páginas se arrastran en el espíritu como témpanos. Perdón por mi total libertad. Me niego a hacer diferencias entre cada minuto de mí mismo. No acepto el espíritu planeado. Es preciso acabar con el Espíritu como con la literatura. Quiero decir que el Espíritu y toda la vida se encuentran en todos los grados. Yo quisiera hacer un libro que altere a los hombres, que sea como una puerta abierta que los lleve a un lugar en el que nadie hubiera consentido en ir, una puerta simplemente ligada con la realidad.

Y por esto no es el prefacio de un libro, como tampoco lo son los poemas que lo indican en la lista de las furias del malestar.

Esto no es más que un témpano atragantado.

Poemas de Roberto Juarroz, en Poesía vertical

      17

Hay que caer y no se puede elegir dónde.
Pero hay cierta forma del viento en los cabellos,
cierta pausa del golpe,
cierta esquina del brazo
que podemos torcer mientras caemos.

Es tan sólo el extremo de un signo,
la punta sin pensar de un pensamiento.
Pero basta para evitar el fondo avaro de unas manos
y la miseria azul de un Dios desierto.

Se trata de doblar algo más que una coma
en un texto que no podemos corregir.

 

      18

Tú no tienes nombre.
Tal vez nada lo tenga.

Pero hay tanto humo repartido en el mundo,
tanta lluvia inmóvil,
tanto hombre que no puede nacer,
tanto llanto horizontal,
tanto cementerio arrinconado,
tanta ropa muerta
y la soledad ocupa tanta gente,
que el nombre que no tienes me acompaña
y el nombre que nada tiene crea un sitio
en donde está de más la soledad.

 

Sería un milagro que estas líneas fueran un enlace al libro en PDF…

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El signo mudo es signo de libertad cuando expresa dentro de la inmediatez; entonces lo que expresa y quien se expresa a través suyo están propiamente presentes. No hay ni rodeo ni anonimato. El signo mudo significa la esclavitud cuando la mediatez re-presentativa ha invadido todo el sistema de la significación: entonces a través de la circulación y las referencias infinitas, de signo a signo y de representante a representante, lo propio de la presencia ya no tiene lugar: nadie está allí para nadie, ni siquiera para sí; ya no se puede disponer del sentido, ya no se lo puede detener, es arrastrado en un movimiento sin fin de significación. El sistema del signo no tiene afuera.

De la gramatología, Derrida. P294-295, en Siglo XXI.

EL HOMBRE QUE SÓLO COMÍA ZANAHORIAS, LEOPOLDO MARÍA PANERO

El hombre que sólo comía zanahorias
ya no podía ni de noche cerrarse los ojos
y eran dos faros abiertos para nada
y no sabía sino mirar, mirar
el hombre que sólo comía zanahorias.
El hombre que sólo comía zanahorias
vagaba por los campos, en lucha con conejos
en pos de sus malditas zanahorias.

El hombre que sólo comía zanahorias
tenía miedo a tanta luz, a tanto
sol que quema, y destapa y desnuda, y acosa
en medio del campo de las zanahorias,
y vivía
pues en madriguera oscura
y breve, saliendo
sólo de vez en cuando para
buscar sus zanahorias.
El hombre que sólo comía zanahorias
era capaz de matar, y de robar, y cuentan
que se deshizo de su mujer
por una sola zanahoria.
El hombre que sólo comía zanahorias
salía a la tarde, que es la hora de las zanahorias
y de noche, y de día, y al crepúsculo
oía gritar llamándole a las zanahorias.
El hombre que sólo comía zanahorias
tenía el pelo rojo y largos
colmillos para
partir mejor las zanahorias
y las piernas largas para correr mejor, porque
tenía miedo de los hombres más todavía que del sol
y así era el hombre que sólo comía zanahorias.

El bello infierno, texto de los tiqqun bajo el link

El infierno de los vivos no es algo por venir; hay uno, el que ya existe aquí, el que habitamos todos los días, el que formamos estando juntos. Hay dos maneras de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de dejar de verlo. La segunda es arriesgada y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacer que dure, y darle espacio.”

Italo Calvino, Las ciudades invisibles


es.anarchistlibraries.net/library/tiqqun-el-bello-infierno

 

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“El  lucro capitalista es, fundamentalmente, producción de poder subjetivo. Eso no implica una visión idealista de la realidad social: la subjetividad no se sitúa en el campo individual, su campo es el de todos los procesos de producción social y material. Lo que se podría decir, usando el lenguaje de la informática, es que, evidentemente, un individuo siempre existe, pero sólo en tanto terminal; esa terminal individual se encuentra en la posición de consumidor de subjetividad. Consume sistemas de representación, de sensibilidad, etc., que no tienen nada que ver con categorías universales.”

-Micropolítica. Cartografías del deseo. Guattari, Felix & Rolnik Suely.