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mientras meaba me vino esto y no me pude contener para llegar a postearlo;

Quizá las voces dentro de mí no sean más que el resto del vacío,
estrellándose sobre mi carne como las olas contra las rocas.
Quizá la identidad y los nombres no sean más que un muelle
esperando ser derrumbado por el tiempo.

 

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Colab 2.0 con la revista Casa del tiempo UAM

El Edén no existe es todo monte

Es imposible salir del yo. Recuerdo estar en la frontera y contemplar perros callejeros cruzar indiscriminadamente el puente sobre el Río Bravo que nos divide con Estados Unidos. Deslizarse entre los oficiales ondeando el rabo, pero indiferentes. Las fronteras simbólicas representan un ecosistema ajeno al de los perros. Cada vez más, hago lo posible por salirme de lo humano.

Los sentimientos más puros son intransferibles. Es muy difícil permanecer errante y mantener íntegra una biblioteca. Todo en lo que el acto humano se especialice requiere de más y más objetos suplementarios conforme se avanza en el cuidado de la técnica. Los libros requieren de su propio ecosistema conforme se van acumulando. Una biblioteca es un jardín. Los jardines no existen, son creados.

Nadie sabe lo que recorrerá un cuerpo a través de su paso por este planeta. Lo que tengo conmigo de biblioteca ha viajado al menos cuatro mil kilómetros. Me recuerdo en distintos escenarios empacando libros bajo la falsa promesa de que será la última vez. De Monterrey a Guadalajara fue el último desplazamiento largo. En tráiler. Parque Industrial en Nuevo León a Mercado de Abastos en Guadalajara. Doce toneladas de jabón en polvo, dos toneladas de concentrado de fruta natural; en ese entonces venderlo era mi trabajo. Dos gatos, dos cajas con ropa y seis de libros.

Tramo interminable de Zacatecas, frío penetrante y olor a huesos quemándose. Es acogedor el sistema de sonido en la cabina del tráiler que se mantiene en su carril mientras el conductor busca sobre las alacenas de arriba del parabrisas su clavo de perico. La mano se me congelaba al abrir la ventana para fumar. El conductor descuelga amablemente una chamarra que me acompañó el resto del trayecto.

En algún momento platiqué con un apicultor que se fue de Guanajuato para los Estados Unidos porque le estaba yendo demasiado bien al punto de temer por su vida. En mis últimos trabajos interactúo seguido con migrantes latinos que viven en los Estados Unidos. La frontera me persigue, como si aún pudiera ver el río. Le pregunté qué opinaba de las abejas nómadas, o abejas solitarias —que no producen miel, tampoco habitan en panal, sólo polimerizan y pasan la noche en algún hueco seguro, pero eso no se lo dije— no pareció entender, porque de inmediato asintió y dirigió la plática a la rentabilidad de la miel según sus grados de pureza.

El cuerpo trailero es una máquina eficiente y sofisticada. Espaldas con postura impecable, zigzagueando con ligereza el volante, la ligereza que obtiene un músculo a la familiaridad de poder olvidar que un error lo destrozaría todo a su paso. Podría desaparecer familias enteras incluido él mismo con tan sólo girar la dirección. Si una abeja le picara en el nervio,  momento y velocidad indicados para hacerle salir del carril, sabemos lo que sucedería.

Colapso es cuando las estructuras que sostienen la fantasía se ven rebasadas. Jardín con plaga. Al migrante apicultor le iba mejor en México. En un panal tradicional, de una especie que produce miel, las abejas que se consideran viejas pasan la noche sobre las flores en las que recolectan. Así no afectarán la salubridad del panal al morir y pasarán sus últimos momentos cerca de lo que amaron y orbitaron. Hoy es seguro que no todas las abejas maduras tienen un lugar dónde dormir.

Podría olvidar cómo leer, si lo que procuro es la migración entre signos. Tatuarme Retarded en cursiva detrás de los labios. La certeza sobre cualquier acto se desmorona si nos lo planteamos lo suficiente.  No todas las abejas producen miel, algunas sólo polimerizan. Es estúpido contemplar una hoja en soledad hasta que se le desprendan las ideas. Permanecer quieto, sin que la respiración influya, dejar que el texto produzca.

Los trailers pueden entrar a Guadalajara hasta las 9:30 de la mañana. Nos quedamos esperando en un Oxxo a las afueras. Andatti, Pingüinos y Marlboro rojos. Un cielo hermoso como sólo puede salir por las mañanas. Iniciamos la marcha. Gestos mínimos en los dedos del conductor, como si lidiara con abejas invisibles. En cuanto arribamos a la central de abastos y los contenidos de nuestros universos se comenzaron a separar mediante la diferencia entre nuestras tareas, se fue difuminando sutilmente la conexión. Nos despedimos con un último cigarro y sin palabras. Agradeciendo un día más desde el destino. Ya han pasado cuatro años y puedo decir con incertidumbre que recuerdo su rostro pero con certeza que lo he olvidado.

Las pasiones se originan de nuestras necesidades. Cada que desempaco mis pertenencias en un nuevo lugar, lo hago de menos a más. Me tomo mi tiempo para familiarizarme con el espacio. Memorizar con el cuerpo. En la dialéctica hegeliana el esclavo llega a dominar tanto de las labores necesarias para mantener de él mismo y del amo, que cuando se rehúsa a colaborar, el amo no tiene cómo suplantarlo. Mantengo lo indispensable en un rincón y con el pasar de los días, le voy asignando un lugar a cada cosa, tuppers, ollas, bicicleta. La naturaleza humana es un jardín y las pasiones no son más que necesidades en florecimiento.

Todo en lo que el acto humano se especialice requiere de más y más objetos suplementarios conforme se avanza en el cuidado de la técnica. Hay existencias humanas para las que cargar más allá de lo que se lleva puesto es un lujo. Omnia mea mecum sunt, dicen los estoicos, pero la elección no siempre existe.

No sé cuántos libros he perdido en mis caminos. Algunos los he regalado por agradecimiento o sólo los he dejado ir. Los jardines no existen, se habitan. Nos sostienen. Me gustaría decir algo más del apicultor, pero no volví a saber de él.

 

 

Aquí el enlace al texto directamente en la revista;

https://casadeltiempo.uam.mx/index.php/35-ct-vi-20/662-ct-vi-20-el-eden-no-existe-es-todo-monte-hector-corbala

En la sección de colaboraciones podrás encontrar este y otros textos publicados en otros números y revistas.

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No hice mucho el día de hoy, sólo ir a trabajar y esbozar un poema…
~
Hoy es jueves pero no sé que día es dentro de mí. El invierno se acerca porque el vacío de mis huesos me recuerda al dolor.
Un hada se recuesta sobre mi pecho a llorar y dormirnos, se desvanece cuando le pregunto por mi sombra.
Podría petrificarla con el dolor del recordar, sólo para probar que existe el tiempo, que se expande en cada hueso de mi cuerpo, como el exterior que no cesa, pero tampoco existe.
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Volvamos a Leibniz y besémoslo con Spinoza.

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Resistencia, sabotaje y clandestinidad

Hoy en particular me desperté con una ambivalencia más marcada de lo habitual. No soy terrorista porque me cuesta trabajo apostar por voliciones fuera de mí. Escribo desde el desierto. Donde sólo nos observa el sol y el crimen. Hoy moví a un gatito bebé agonizante a la orilla de la avenida pero no puedo decir que lo haya rescatado, sólo que prolongué su muerte. Lo miré a los ojos. Lo escuché maullar. Lo recosté a la sombra en una banqueta y seguí mi camino. Al menos en mi cuerpo lo sublime del acontecimiento se encuentra anclado a la profundidad eterna del vacío. 

Hoy los detesto a todos. Me dan asco. Son unas putas. Todos ustedes. Estoy transcribiendo a mano el capítulo completo de Mil Mesetas Micropolítica y segmentaridad, porque espero no detestarlos a todos para siempre. Porque detesto la imbecilidad y hacer actos imbéciles como este me parece lo más próximo a una propuesta. Porque transcribir un texto ajeno es placer. Porque leer no es suficiente. Porque estamos a favor de la pirateria, y que las ideas circulen, porque para eso existen, más allá del mercado, con todo el respeto que se merecen D&G, y su respectivo traductor al español, José Vazquez Pérez, y la editorial Pre-textos -Pero sólo si respetan mi causa, o lo que sea que esté haciendo-. De lo contrario, retiro lo dicho y sólo adjunto el línk del capítulo que estoy transcribiendo en tiempo real, porque si el fin del mundo aconteciera ahora mismo, también lo veríamos en streaming. Claramente tenía menos de tres meses en el mundo, los ojos azules y la espalda destrozada, cuando regresé por él para llevarlo a sacrificar ya no estaba. No iba a sobrevivir. Espero a donde vaya no exista el asfalto. En este mundo la incertidumbre es un sentimiento mayormente triste pero sobretodo productivo.

 

MICROPOLÍTICA Y SEGMENTARIDAD  

 

Mil Mesetas completo tras dar click aquí

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Escolastica nocturna

La democratización del acceso a la lectura hoy en día es algo que me preocupa brutalmente. Vendría bien articular dispositivos que faciliten el acceso a los textos de acuerdo a los términos materiales. El libro no es realista en términos del presente. Es inaccesible. Desafortunadamente obsoletizado, así de feo como suena. Obsoletizado.

Suponiendo que la mayoría de los lectores ideales tienen a su disposición el propio cuerpo como herramienta, el cuerpo ideal de hoy en día está acostumbrado a rodearse de herramientas, a manera de filtro sensitivo. Un libro jamás, o muy excepcionalmente, será una herramienta. Pues las herramientas entre sus significados raíz, se encuentran al servicio del trabajo; en el trabajo no se cuestiona, sólo se ejerce. Dentro de un mundo desvalanceado las herramientas lo que se dedican a mantener es a las condiciones de esclavitud. Por definición. El libro no pertenece a la órbita de las herramientas, sería reducir e ignorar significativamente los planos en los que habita, las posibilidades que el lenguaje tiene para montar y desmontar elementos tan múltiples de la realidad externa y metafísica, nos permiten traer a lo propio lo que considerábamos afuera. Aprender, en todo caso, es escuchar lo extraño hasta entenderlo.

 

Tratados onírico filosóficos

No decimos lógica de las pasiones, pues de lo que hablamos no comparte las propiedades del mundo de la lógica más allá del lenguaje como plataforma descriptiva. Ni hablar de crítica.

Dejamos de considerar al cuerpo envuelto en el gran discurso y llamarlo ser para volver a lo mínimo. Al adentro. A donde el tiempo existe solo como pulsión de vida inminente a través de la circulación, certeza innegable del propio cuerpo, su respiración, su pulso, su estar.

¿Para qué querríamos la verdad cuando lo que podemos hacer es alterar la realidad desde lo mínimo?

~

El ser humano contemporáneo es totalmente somático. Responde a estímulos. En la mayoría de los casos, podríamos decir, se encuentra anclado a ellos. Los recuerdos, más que los sucesos, son pedacitos de ficción en los que nos volvemos a sumergir cada que habitamos esa memoria. Son intervenibles. Nietzsche propone la perspectiva del niño para afrontarlos. Panero, la locura. Yo, la imbecilidad. Producirla, dejarla que rebase y vuele por sobre todo lo que existe, como una espora anterior al lenguaje. Una imbecilidad predatoria de imbecilidades estériles: la síntesis última de todas las imbecilidades. En la vida y en los sueños lanzarte contra los miedos te hace despertar.

El hilo compartido que entrelaza sueño y realidad es donde edificaremos nuestra torre, y una vez adentro patearemos la escalera.

 

 

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Date Idea

El primer principio de esta realidad y el único que importa es saber romper todos los principios posteriores, y así hasta llegar al principio de principios, y romperlo también.

  1. Rancière define el arte como un mero hacer humano. Sólo es un hacer entre tantos.
  2. El señor Shklovksi entiende el arte como un dispositivo cuya función es desautomatizar la percepción.

Disfrutar del clima en el desierto de lo real.

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Una vez más, es el poder de sustituir un órgano con otro, de articular el espacio y el tiempo, la vista y la voz, la mano y el espíritu, es esta facltad de suplementaridad el verdadero “origen” -o no origen- de las lenguas; la articulación en general como articulación de la naturaleza y de la convención de la naturaleza y de todos sus otros.

Derrida, p 304, de la gramatología, Siglo XXI.

Para Derrida la suplementareidad nunca es origen puro. -Nada más suplementario que el lenguaje- Todo se produce partiendo de una escisión que posibilita el injerto, la articulación, el reemplazo. El lenguaje no es un nucleo en sí mismo. Es producción, sustitución, desplazamiento. Es en el lenguaje donde se puede hacer el llamamiento a distintos órganos y sentidos, donde el significante se difiere en el receptor a través de la escucha, la vista, la voz, el olfato, el tacto, el espíritu… Pero el significado, tras el llamamiento o el encuentro, siempre se mostrará diferido y dispuesto a disolverse.

 

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