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Mutile estos versos del poema El balcón, de Octavio Paz, porque así me gustaron más y sigo pensando en ellos, pk me hacen sentir cosas;

 

no sé es dónde
hambre de encarnación padece el tiempo
Más allá de mí mismo
en algún lugar aguardo mi llegada.

Selección nocturna de Leopoldo Maria Panero para dormir en paz aunque amanezca nuevamente.

 

 

PERSIGUIENDO LO HUMANO

Hay aroma de violaciones en el aire
y una espalda desnuda se ofrece a los árboles
como espectros de falos tras de una cacería
y hombres muertos en tierra con el ojo en el cielo
que esta tarde también sale de cacería.

 

 

VOLVER A EMPEZAR

                                       a Julio

La flor, Filis, al fin lo digo
significaba la ausencia
el alba que al fin revela
el secreto de la tumba
y el cadáver del alma que finge un gran poema.

 

 

REGALO DE UN HOMBRE

Esta tarde, a las 7,
brillará mi cadáver
de una luz más pura: y una mano
lo tocará desde el poema.
Al rito de morir se le llama la vida
y Dios se esconde entre mis muslos
y mis padres piden perdón por haberme entregado
desnudo a los hombres en la oscura llanura.

 

 

ARS MAGNA

Qué es la magia, preguntas
en una habitación a oscuras.
Qué es la nada, preguntas,
saliendo de la habitación.
Y qué es un hombre saliendo de la nada
y volviendo solo a la habitación.

 

 

BRILLO EN LA MANO

Locura es estar ausente
humo es todo lo que queda
de mí en la página que no hay
cae al suelo mi figura
y libre de mí se mueve
el papel de pura ausencia.

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      La forma es el proceso.

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Fragmento teologico-erotico del colapso..

Breves notas k hago al vuelo mientras me pajeo pensando en el fin del mundo con la luz apagada frente al espejo viendo mi reflejo ensombrecido..

La solución para el problema de los esclavos es la obsolescencia de sus deseos. Actualizarlos hasta que sus cuerpos no sean actualizables.

1, Dios es infinito, de ahí que sea inmaterial.

2, el mundo que habitamos es material y finito.

Por lo tanto, vivimos en la dimensión más alejada de Dios; de ahí la necesidad del arte, la condena del trabajo.

La metafísica, el habitar interno del ser, es inmaterial; tu cuerpo es el límite.

Quien esté vivo hoy en día se limitará a asentir cuando le diga que la vida es un rave colectivo en el que pocas veces entiendes lo que sucede y te limitas a asentir. Sí, sí, sí. La vida como un rave. El cigarro cruje, lo que existe arde; el deseo como un campo de juego lleno de minas. Yes, yes, yes.

 

 

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Requisitos para enviar tu solicitud formal a nuestro taller literario

Saber disparar una .22, para escuchar el susurro de Dios en el lenguaje. El oído es importante en la poesía.

Haber tenido al menos 100 parejas sexuales, porque hemos comprendido que la castración no es la respuesta; lo es la disciplina.

Cocinar. Independencia y romance, contigo mismo y con tu entorno.

Haber peleado y perdido en múltiples ocasiones al punto de la humillación. La pureza, si es que la posees, es algo que habita dentro tuyo y que el lenguaje corrompe.

Despreciar, evadir y sabotear a todo el que hable solemnemente sobre cualquier cosa, en especial del arte y por sobre todo la literatura.

Traer contigo siempre algo de oro; escribir es comprender que tu cuerpo es una ofrenda.

La literatura no existe. La escritura no existe.

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En esto creemos

El ombligo de los limbos

Texto de Antonin Artaud en Pesa Nervios.

Allí donde otros exponen su obra yo sólo pretendo mostrar mi espíritu.

Vivir no es otra cosa que arder en preguntas. No concibo la obra al margen de la vida.

No amo en sí misma a la creación. Tampoco entiendo el espíritu en sí mismo. Cada una de mis oras, cada uno de los proyectos de mí mismo, cada uno de los brotes gélidos de mi vida interior expulsa sobre mí su baba.

Estoy en una carta escrita para dar a entender el estrujamiento íntimo de mi ser, tanto como estoy en un ensayo exterior a mí mismo y que se me presenta como una indiferente incubación de mi espíritu.

Sufro que el Espíritu no halle lugar en la vida y que la vida no se encuentre en el Espíritu, sufro del Espíritu-Órgano, del Espíritu-traducción o del Espíritu-atemorizante-de-las-cosas para hacerlas ingresar en el Espíritu.

Yo dejo este libro colgado de la vida, deseo que sea masticado por las cosas exteriores y en primer término por todos los estremecimientos acuciantes, todas las vacilaciones de mi yo por venir.

Todas estas páginas se arrastran en el espíritu como témpanos. Perdón por mi total libertad. Me niego a hacer diferencias entre cada minuto de mí mismo. No acepto el espíritu planeado. Es preciso acabar con el Espíritu como con la literatura. Quiero decir que el Espíritu y toda la vida se encuentran en todos los grados. Yo quisiera hacer un libro que altere a los hombres, que sea como una puerta abierta que los lleve a un lugar en el que nadie hubiera consentido en ir, una puerta simplemente ligada con la realidad.

Y por esto no es el prefacio de un libro, como tampoco lo son los poemas que lo indican en la lista de las furias del malestar.

Esto no es más que un témpano atragantado.

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mientras meaba me vino esto y no me pude contener para llegar a postearlo;

Quizá las voces dentro de mí no sean más que el resto del vacío,
estrellándose sobre mi carne como las olas contra las rocas.
Quizá la identidad y los nombres no sean más que un muelle
esperando ser derrumbado por el tiempo.

 

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Colab 2.0 con la revista Casa del tiempo UAM

El Edén no existe es todo monte

Es imposible salir del yo. Recuerdo estar en la frontera y contemplar perros callejeros cruzar indiscriminadamente el puente sobre el Río Bravo que nos divide con Estados Unidos. Deslizarse entre los oficiales ondeando el rabo, pero indiferentes. Las fronteras simbólicas representan un ecosistema ajeno al de los perros. Cada vez más, hago lo posible por salirme de lo humano.

Los sentimientos más puros son intransferibles. Es muy difícil permanecer errante y mantener íntegra una biblioteca. Todo en lo que el acto humano se especialice requiere de más y más objetos suplementarios conforme se avanza en el cuidado de la técnica. Los libros requieren de su propio ecosistema conforme se van acumulando. Una biblioteca es un jardín. Los jardines no existen, son creados.

Nadie sabe lo que recorrerá un cuerpo a través de su paso por este planeta. Lo que tengo conmigo de biblioteca ha viajado al menos cuatro mil kilómetros. Me recuerdo en distintos escenarios empacando libros bajo la falsa promesa de que será la última vez. De Monterrey a Guadalajara fue el último desplazamiento largo. En tráiler. Parque Industrial en Nuevo León a Mercado de Abastos en Guadalajara. Doce toneladas de jabón en polvo, dos toneladas de concentrado de fruta natural; en ese entonces venderlo era mi trabajo. Dos gatos, dos cajas con ropa y seis de libros.

Tramo interminable de Zacatecas, frío penetrante y olor a huesos quemándose. Es acogedor el sistema de sonido en la cabina del tráiler que se mantiene en su carril mientras el conductor busca sobre las alacenas de arriba del parabrisas su clavo de perico. La mano se me congelaba al abrir la ventana para fumar. El conductor descuelga amablemente una chamarra que me acompañó el resto del trayecto.

En algún momento platiqué con un apicultor que se fue de Guanajuato para los Estados Unidos porque le estaba yendo demasiado bien al punto de temer por su vida. En mis últimos trabajos interactúo seguido con migrantes latinos que viven en los Estados Unidos. La frontera me persigue, como si aún pudiera ver el río. Le pregunté qué opinaba de las abejas nómadas, o abejas solitarias —que no producen miel, tampoco habitan en panal, sólo polimerizan y pasan la noche en algún hueco seguro, pero eso no se lo dije— no pareció entender, porque de inmediato asintió y dirigió la plática a la rentabilidad de la miel según sus grados de pureza.

El cuerpo trailero es una máquina eficiente y sofisticada. Espaldas con postura impecable, zigzagueando con ligereza el volante, la ligereza que obtiene un músculo a la familiaridad de poder olvidar que un error lo destrozaría todo a su paso. Podría desaparecer familias enteras incluido él mismo con tan sólo girar la dirección. Si una abeja le picara en el nervio,  momento y velocidad indicados para hacerle salir del carril, sabemos lo que sucedería.

Colapso es cuando las estructuras que sostienen la fantasía se ven rebasadas. Jardín con plaga. Al migrante apicultor le iba mejor en México. En un panal tradicional, de una especie que produce miel, las abejas que se consideran viejas pasan la noche sobre las flores en las que recolectan. Así no afectarán la salubridad del panal al morir y pasarán sus últimos momentos cerca de lo que amaron y orbitaron. Hoy es seguro que no todas las abejas maduras tienen un lugar dónde dormir.

Podría olvidar cómo leer, si lo que procuro es la migración entre signos. Tatuarme Retarded en cursiva detrás de los labios. La certeza sobre cualquier acto se desmorona si nos lo planteamos lo suficiente.  No todas las abejas producen miel, algunas sólo polimerizan. Es estúpido contemplar una hoja en soledad hasta que se le desprendan las ideas. Permanecer quieto, sin que la respiración influya, dejar que el texto produzca.

Los trailers pueden entrar a Guadalajara hasta las 9:30 de la mañana. Nos quedamos esperando en un Oxxo a las afueras. Andatti, Pingüinos y Marlboro rojos. Un cielo hermoso como sólo puede salir por las mañanas. Iniciamos la marcha. Gestos mínimos en los dedos del conductor, como si lidiara con abejas invisibles. En cuanto arribamos a la central de abastos y los contenidos de nuestros universos se comenzaron a separar mediante la diferencia entre nuestras tareas, se fue difuminando sutilmente la conexión. Nos despedimos con un último cigarro y sin palabras. Agradeciendo un día más desde el destino. Ya han pasado cuatro años y puedo decir con incertidumbre que recuerdo su rostro pero con certeza que lo he olvidado.

Las pasiones se originan de nuestras necesidades. Cada que desempaco mis pertenencias en un nuevo lugar, lo hago de menos a más. Me tomo mi tiempo para familiarizarme con el espacio. Memorizar con el cuerpo. En la dialéctica hegeliana el esclavo llega a dominar tanto de las labores necesarias para mantener de él mismo y del amo, que cuando se rehúsa a colaborar, el amo no tiene cómo suplantarlo. Mantengo lo indispensable en un rincón y con el pasar de los días, le voy asignando un lugar a cada cosa, tuppers, ollas, bicicleta. La naturaleza humana es un jardín y las pasiones no son más que necesidades en florecimiento.

Todo en lo que el acto humano se especialice requiere de más y más objetos suplementarios conforme se avanza en el cuidado de la técnica. Hay existencias humanas para las que cargar más allá de lo que se lleva puesto es un lujo. Omnia mea mecum sunt, dicen los estoicos, pero la elección no siempre existe.

No sé cuántos libros he perdido en mis caminos. Algunos los he regalado por agradecimiento o sólo los he dejado ir. Los jardines no existen, se habitan. Nos sostienen. Me gustaría decir algo más del apicultor, pero no volví a saber de él.

 

 

Aquí el enlace al texto directamente en la revista;

https://casadeltiempo.uam.mx/index.php/35-ct-vi-20/662-ct-vi-20-el-eden-no-existe-es-todo-monte-hector-corbala

En la sección de colaboraciones podrás encontrar este y otros textos publicados en otros números y revistas.

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Poemas de Roberto Juarroz, en Poesía vertical

      17

Hay que caer y no se puede elegir dónde.
Pero hay cierta forma del viento en los cabellos,
cierta pausa del golpe,
cierta esquina del brazo
que podemos torcer mientras caemos.

Es tan sólo el extremo de un signo,
la punta sin pensar de un pensamiento.
Pero basta para evitar el fondo avaro de unas manos
y la miseria azul de un Dios desierto.

Se trata de doblar algo más que una coma
en un texto que no podemos corregir.

 

      18

Tú no tienes nombre.
Tal vez nada lo tenga.

Pero hay tanto humo repartido en el mundo,
tanta lluvia inmóvil,
tanto hombre que no puede nacer,
tanto llanto horizontal,
tanto cementerio arrinconado,
tanta ropa muerta
y la soledad ocupa tanta gente,
que el nombre que no tienes me acompaña
y el nombre que nada tiene crea un sitio
en donde está de más la soledad.

 

Sería un milagro que estas líneas fueran un enlace al libro en PDF…

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No hice mucho el día de hoy, sólo ir a trabajar y esbozar un poema…
~
Hoy es jueves pero no sé que día es dentro de mí. El invierno se acerca porque el vacío de mis huesos me recuerda al dolor.
Un hada se recuesta sobre mi pecho a llorar y dormirnos, se desvanece cuando le pregunto por mi sombra.
Podría petrificarla con el dolor del recordar, sólo para probar que existe el tiempo, que se expande en cada hueso de mi cuerpo, como el exterior que no cesa, pero tampoco existe.
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